Cocina Chef 60

Price range: $899.999 through $1.049.999
Precio sin impuestos nacionales: $814.479

Preguntas frecuentes sobre Cocinas Semi Industriales

Las cocinas semi-industriales están hechas en acero inoxidable, con quemadores más potentes, hornos más grandes y estructura reforzada para uso intensivo. A diferencia de las domésticas, resisten años de uso frecuente y son ideales para familias grandes, reuniones o cocinas exteriores. Tienen mejor retención de calor, control de fuego y durabilidad. Muchos argentinos las eligen para su casa porque no se descomponen con el tiempo y permiten cocinar como en un restaurante, sin depender de modelos económicos que fallan.

Porque ofrece potencia, durabilidad y capacidad que una cocina común no tiene. Ideal para quienes cocinan seguido, hacen asados, hornear pan o reciben familia grande. Con un horno más grande y hornallas más fuertes, podés preparar todo al mismo tiempo: guiso, pan y asado. Además, están hechas en acero inoxidable, no se oxidan y duran muchos años. Es una inversión que vale la pena si querés un equipo que no se desarme con el uso.

Una cocina semi-industrial consume entre 6.000 y 10.000 kcal/h, dependiendo de cuántos quemadores uses. Si cocinás 2-3 horas semanales, el impacto en el consumo de gas es razonable, especialmente si tenés tarifa de gas natural. Aunque gasta más que una cocina doméstica, el rendimiento es superior: cocina más rápido y uniforme. Para uso familiar, el costo-efectividad compensa, sobre todo si reemplazás una cocina vieja o débil.

Un horno más grande permite hornear pan casero, budines, pollos enteros, asados o bandejas múltiples a la vez, algo que muchas cocinas domésticas no permiten. Ideal para familias numerosas, fines de semana en la quinta o quienes disfrutan de la repostería. Además, suelen tener mejor aislamiento térmico y distribución de calor, lo que mejora los resultados. Es una de las principales razones por las que muchos argentinos eligen una cocina semi-industrial: libertad para cocinar sin límites de espacio.

No necesitan instalación especial: funcionan con la misma conexión a gas (natural o GLP) que una cocina doméstica. Solo requieren una manguera homologada, una base firme (mesada de piedra o acero) y espacio adecuado (son más grandes). Muchos clientes las usan para reemplazar cocinas viejas o débiles sin modificar la instalación. Lo único a verificar es que el espacio físico (ancho, profundidad y altura) sea suficiente, ya que suelen medir entre 90 cm y 1,20 m de ancho.

El acero inoxidable es mucho más resistente, higiénico y fácil de limpiar que las cocinas pintadas. No se descascara con el calor, no se oxida con la humedad y soporta años de uso sin perder su aspecto. Además, transmite una sensación de calidad y profesionalismo. En entornos domésticos, especialmente en cocinas grandes o quinchos, el acero inoxidable es preferido porque no acumula grasa en grietas ni se mancha con facilidad. Es una inversión que mantiene su valor y estética con el tiempo.